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¿Sabes como se usa y para que sirve un sifón isi o de cualquier otra marca?

El sifón de espumas es un utensilio que empiezas a entender cuando lo ves utilizar en determinadas recetas, y que pronto se convierte en imprescindible. Siguiendo las instrucciones precisas de cómo usarlo, ¡es fácil!

Te va a permitir empezar a trabajar con espumas saladas y dulces: dar un toque de caramelo salado, por ejemplo, a un postre. Montar nata, hacer sopas más cremosas y añadir nuevas texturas y contrastes a tus platos, con interesantes sabores. Puedes preparar mousses, cremas, salsas, incluso bebidas y cócteles, de sabores puros. También, aromatizar líquidos ¡y hacer soda! Las espumas que consigue seducen especialmente por su agradable textura y porque son muy intensas en sabor.

Un sifón de cocina convierte cualquier líquido que introduzcamos en él en espuma o mousse, gracias a un gas. Podríamos conseguir esta textura batiendo a mano (por ejemplo las claras de huevo), pero todos sabemos lo trabajoso que es.

CÓMO FUNCIONA EL SIFÓN DE COCINA

Para conseguir espumas, por tanto, necesitas el líquido pleno de sabor que introduzcas en el sifón, el gas que crea la espuma y grasa o un emulsionante que hace que la espuma se mantenga y no se deshaga. Se utilizan para ello las grasas de los lácteos (nata, queso), aceite, claras de huevo, gelatinas como agar agar o cola de pescado, o fécula. La clara de huevo y la fécula son estables a altas temperaturas por lo que las espumas que se hagan con ellas, pueden ser calientes.

El procedimiento básico es sencillo: introduces en el recipiente metálico del sifón el líquido. Lo cierras con la tapa de rosca de la que sale la boquilla. Colocas la carga de gas. Y accionas la palanca que hace la fuerza necesaria para mezclar líquido y gas. Agitas el sifón y listo. Eso sí: hay que utilizarlo siempre boca abajo.

Sin embargo, es importante seguir los pasos específicos de cómo trabajar con un sifón, para que la espuma salga adecuadamente y no se quede dentro.

PASOS PARA ELABORAR UNA ESPUMA EN SIFÓN:

  1. Es muy importante que el líquido sea totalmente líquido, no tenga ningún elemento sólido, por pequeño que sea. Hay que pasarlo siempre por un colador de malla. Si no, se podría obturar la boquilla o salir la espuma sin gracia o desparramada.

  2. Una vez introducido el líquido, hay que cerrar muy bien el sifón.

  3. Elige la boquilla que te dará la presentación que deseas y colócala sin apretar.

  4. Introducir una carga de gas o dos en la recámara, depende del tamaño del sifón, hasta oír cómo el gas entra en el sifón. Te recomendamos especialmente que te compres el más pequeño, con el que usarás una sola carga y tendrás una considerable cantidad de espuma. Los sifones más grandes son para grandes comidas con muchos comensales.

  5. Agita bien el sifón para que se mezclen líquido y gas, unas 6 veces (menos si se usa nata).

  6. Si vas a hacer una espuma fría, mételo en la nevera al menos 30 minutos. Si la masa se solidificara demasiado al enfriarse, déjalo luego unos minutos a temperatura ambiente.

  7. Si vas a hacer una espuma caliente, lo pones al baño María. Asegúrate de que tu sifón lo permite. El iSi Gourmet Whip se puede mantener caliente al baño María hasta un máximo de 75 °C/165 °F sin portacápsulas. No el iSi Thermo Whip.

  8. Antes de usar el sifón, colócalo boca abajo dos minutos para que la espuma baje a la boquilla.

  9. Prueba, antes de servir, cómo sale la espuma, sobre una superficie.

  10. Puedes guardar la espuma en el sifón cerrado hasta una semana en la nevera.

Tienes que tener en cuenta también que las cargas de gas más comúnmente utilizadas son las de N2O u óxido de nitrógeno, adecuado para la elaboración de alimentos. Pero que hay también cargas específicas para nata montada. Y que son reciclables.

https://youtu.be/BTEIvaniGjo

En este video puedes hacerte una idea de lo fácil que resulta preparar su uso.

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